El amor todo lo puede y todo lo soporta, esta historia es prueba de ello, mis tres hermanos y yo hemos pasado mil cosas juntos y a pesar del tiempo y la distancia nuestra relacion sigue intacta. Cuando pierdo la fé en el mundo y en las personas, pienso en cada uno de ellos y de inmediato recuerdo que vale la pena querer y confiar....



Tuesday, April 27, 2010

Reporte desde Tierra de Nadie (19)


Hoy es un día como todos y a la vez como ninguno, como les conté, estoy viendo 10 clases al mismo tiempo en mi afán de graduarme en Julio de este año, lo cual, implica que estoy en la Universidad desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde, y que luego debo ir a mi casa a prepararme para exámenes y ensayos a entregar, me siento agobiada, extenuada, siento que mi cerebro esta sobre saturado de información, que no puedo procesar una página más de los 15 libros que me debo leer en las próximas dos semanas.
Nunca pensé decir esto, pero no quiero aprender más, no quiero conocer más, la verdad es que no quiero volver a estudiar!
Así que hoy martes, cuando debería estar en clase de Psicología Social, estoy en Tierra de Nadie, les explico, Tierra de Nadie es un área de la Universidad Central de Venezuela, ubicada frente a la Biblioteca Central y el Aula Magna, se llama así (creo) porque no le pertenece a ninguna Facultad en particular (en esta Universidad todo tiene que tener un dueño)

Permítanme ilustrarles...

Mientras miro al cielo y me fumo un cigarrillo, comienzo a despojarme de mi vestimenta mental de estudiante y me dedico a pensar en mí como ser humano, como llegué aquí? por qué tengo ese apuro de terminar la carrera? yo sólo tengo 21 años! Y me doy cuenta de que los seres humanos decidimos como vivir, como nos presionamos, nos ponemos reglas y condiciones y lo peor, presionamos a los demás y les ponemos reglas a los demás. Mi reflexión continua y analizo cada vez que he puesto a alguien que quiero bajo el mismo microscopio en el que yo vivo constantemente, con exigencias y limitaciones, con condiciones y amenazas, quién soy yo para exigir? quién soy yo para juzgar? No se supone que mi misión, como amiga y como persona es ser comprensiva, vivir y dejar vivir en libertad?
Hoy me siento culpable, tal vez por eso me escondo en Tierra de Nadie, para no ver a los ojos a aquellos a quienes he querido estudiar en mi laboratorio. Al mismo tiempo, descubro que me falta mucho por aprender y que está bien equivocarse, pedir disculpas, seguir adelante; esta última es la que más difícil se me hace, seguir adelante con conocimiento de causa, a sabiendas de que hice un daño, con o sin voluntad, pero consiente de que pude perfectamente no hacerlo.
Me resulta irónico darme cuenta de que como estudiante, no quiero aprender más, quiero retirarme; pero como persona, estoy desesperada y sedienta de conocimiento, quiero perfeccionar mi estrategia de vida y mi lógica de acción, quiero ser erudita en el arte de vivir, quiero hacer mi tesis en como perdonar y pedir perdón, y finalmente comprender las contradicciones que como seres humanos padecemos.
Quisiera quedarme aquí todo el día, en la seguridad que proporciona la soledad, y acompañada de mi amigo el miedo, pero en algún momento debo regresar a clases, al igual que debo regresar a mi vida.

Perdonarse a si mismo en una tarea ardua pero necesaria.